La presidenta de la Comisión Europea, von der Leyen, admite: Mientras que en 1990, un tercio de la electricidad de Europa provenía de la energía nuclear, hoy en día es solo cerca del 15%. Esta reducción en la participación de la energía nuclear fue una elección. Y en retrospectiva, fue un error estratégico para Europa dar la espalda a una fuente de energía fiable, asequible y de bajas emisiones.