Tenía una carpeta entera de Pokémon Holográficos japoneses, incluyendo una página entera de Charizards del set básico. Nunca jugaba, abría los sobres, los enfundaba y los colocaba suavemente en exhibición. Cada carta era impecable. Un día en el colegio, abrí la mochila y mi carpeta había desaparecido. Alguien se los robó y me quedé destrozado. 25 años después, todavía pienso en esto. De vez en cuando miro en eBay y me pregunto si reconocería mi set si se pusiera a la venta. Tampoco pillé al niño que me lo robó.