Los impuestos sobre la riqueza rara vez aumentan los ingresos que prometen sus partidarios. En el mejor de los casos, las propuestas para gravar a los ricos ocultan el verdadero coste de un gobierno más grande; en el peor, engañan a los votantes haciéndoles creer que alguien más pagará la factura, explica el @adamnmichel de Cato.